NACIMIENTO HUMANO DEL SALVADOR DEL MUNDO
| [...] |
“Esta
cuna infelice,
hijo,
te pronostica
alguna
tumba triste;
y
siendo tan estrecha
desde
agora me dice
que en
las pajas te ensayas
para en
la cruz bullirte.
del " Al Niño Jesús" poesía de nuestro primer poeta criollo
Luis de Tejeda- 1604-1680
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| Capítulo VII del libro |
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| Creación del Pesebre por san Francisco de Asís San Francisco pide autorización al Papa para hacer un Pesebre viviente |
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EL PRIMER PESEBRE DE LA HISTORIA Y EL
SIGNIFICADO DE SUS PARTES COMPONENTES
SIGNIFICADO DE SUS PARTES COMPONENTES
18 de diciembre de 2017 - El mundo entero contempla en
silencio al tierno Niño de Belén, que siendo tan pequeño, es el Rey de todos y
de todo.
Corría
el año de 1223. La nieve cubría con su albo manto la pequeña ciudad de Greccio,
en el centro-sur de Italia. Las campanas repicaban festivamente, anunciando la
noche de Navidad.
Todos
los habitantes, campesinos en su mayoría, se encontraban reunidos alrededor de
San Francisco de Asís, quien intentaba explicarles el misterio del nacimiento
del Niño Dios. Ellos escuchaban con respeto, pero...no daban muestras de haber
comprendido realmente.
¿Qué
hacer?
San
Francisco buscó algún modo más didáctico de explicar a los iletrados aldeanos
la historia de Navidad. Mandó traer una imagen del Niño Jesús, una cunita,
pajas, un buey y un burro.
Los
asistentes se miran entre sí, sorprendidos, pero salen a buscar todo
rápidamente.
En
poco tiempo, el santo compuso la escena: en el centro, la cuna con las pajas;
al fondo, los dos pacíficos animales. Faltaba apenas la imagen del Niño Dios.
Con gran devoción, San Francisco la tomó en los brazos, para depositarla en la
cuna.
¡Se
da entonces el gran prodigio!
Ante
los ojos maravillados de todos, la imagen toma vida y el niño sonríe para San
Francisco.
Este
abraza tiernamente al Divino Infante y lo acuesta sobre las pajas de la cuna, mientras
todos se arrodillan en una actitud de adoración.
El
Niño Dios sonríe una vez más y bendice a aquellos campesinos allí postrados a
sus pies.
Pocos
instantes después, había sobre las pajas una simple imagen inanimada... pero en
el alma de todos permaneció el recuerdo vivo del Niño Jesús. ¡Él les había
sonreído!
A
partir de entonces, el pueblo de Greccio armaba todos los años el “pesebre de
San Francisco”, con la cándida esperanza de que el milagro se renovase. No
fueron engañadas sus esperanzas.
Aunque
la imagen no volvió a tomar vida, la Virgen María le hablaba especialmente al
alma en esas ocasiones, con gracias sensibles.
¿Qué
gracias? Las gracias propias a la Liturgia de Navidad.
¿Sólo
para los aldeanos de Greccio? ¡No!, en todos los pesebres del mundo está
presente el Niño Jesús —Con María su Madre, y San José— a la espera apenas de
que nos acerquemos para, también nosotros, recibir una sonrisa y una bendición.
Es
justamente por ese motivo que se esparció por todo el universo católico la
costumbre de armar pesebres por ocasión de Navidad.
Haga,
lector, como los habitantes de Greccio. Arrodíllese piadosamente delante del
Niño Jesús en el pesebre y, por intersección de la Santísima Virgen María, pida
para Ud. y para todos sus seres queridos esta sonrisa que comunica felicidad,
esa bendición que trasmite paz.
Significado de las partes componentes del pesebre
EL ESTABLO: “Y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió
en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento”
(Lc 2,1). Lucas nos explica que el Rey de Reyes no tuvo un espacio, un lugar
para nacer. Sólo lograron acomodarse en una estancia humilde, para que el más
grande de todos naciese en un pesebre, el cajón donde comen las bestias. Dios
es el más grande, y nos enseña que debemos ser muy pequeños.
EL HERMANO BURRO Y EL HERMANO BUEY: “El buey conoce a su
dueño y el burro el pesebre de su señor” (Isaías 1, 3). Isaías usa una figura
que años más tarde se volvería realidad. Estos dos animales participan en el
Nacimiento. El burro está siempre disponible y cabizbajo ante la voluntad de su
señor. Es muy servicial. El buey es fuerte: empuja el arado y prepara la tierra
para cosechar buenos frutos. Estas virtudes, por sí, son un gran ejemplo.
EL ÁNGEL: Son los mensajeros de Dios. Por el ángel Gabriel
llegó la Anunciación. Fue un ángel quien se le apareció a José para aceptar a
María como esposa, huir y regresar de Egipto. Fueron muy importantes en esta
misión y nos recuerdan que Dios siempre tiene un mensaje para nosotros.
LOS PASTORES: Personas sencillísimas y humildes. Fueron los
primeros en recibir la buena noticia, mostrándonos que son los pobres los
preferidos por el Señor.
LOS TRES REYES (LOS SABIOS DE ORIENTE): No fueron reyes de algún
pueblo o nación. Ese nombre se los dio la tradición. En la Biblia se les llama
magos. Representan a los pueblos y razas del mundo, que vienen a adorar.
Ofrecieron Incienso para un Dios, Oro para un Rey y Mirra para un hombre.
LA ESTRELLA (QUE NO ES DE 5 NI 6 PUNTAS): Guió a los magos en su andar,
fue la luz que los llevó al encuentro con Dios a través de las oscuridad. De
forma similar, Cristo nos lleva al Padre.
EL SEÑOR SAN JOSÉ: Padre fiel y creyente. El protector de
Cristo en sus primeros años de vida. Tuvo un corazón amoroso y lleno de fe para
aceptar lo que Dios le pidió.
LA VIRGEN MARÍA: La Madre del Señor, la que lo cuidó y lo
acompañó hasta el final. Es símbolo del puro amor maternal y de un servicio sin
obstáculos, sin objeciones.
JESÚS NUESTRO SEÑOR: Es el “Dios Con
Nosotros”, el amor que el Señor tiene por la humanidad al venir a salvarla del
pecado. Es la figura tierna y central del nacimiento. Nos muestra como Dios, en
medio de su potencia y magnitud, se nos presenta de manera sencilla, en la
figura de un frágil niño.
Articulo
tomado de: †Crux-Et-Gladius
Extraído de Católicos
Alerta-Actualización 18.12.2017
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Greccio es una
pequeña localidad de la región de Lazio, Italia, se encuentra a 90 km de Roma y a 15 km
de Rieti, provincia a la que pertenece.
Greccio está
ubicado exactamente en la pendiente del Monte Lacerone,hallándose
en un entorno maravillo entre bosques de encinas y robles, un parque natural que propicia en todo su conjunto
un ambiente místico y de recogimiento.
Pero Greccio
pasaría desapercibida en el mapa de Italia, si no fuera por un acontecimiento
único, como es la representación del primer Belén de
la historia. Esta representación fue llevada a cabo nada menos,
que por el gran Santo San Francisco de Asís. Este hecho excepcional, ha
motivado que hoy en día Greccio haya alcanzado renombre internacional y es conocida en todo el mundo.
Greccio fue
fundada por una familia de origen griego, de ahí deriva su nombre. Las referencias históricas de Greccio la
tenemos en los siglos X y XI, en las que se hace referencia a la ciudad
como un conjunto amurallada con castillo y torres.
No tendría más
relevancia esta localidad si no es porque fue el lugar que escogió el Santo
Francisco de Asís para retirarse a la oración y meditación.
Además en
diciembre 1223 San Francisco quiso convertir Greccio en la nueva Belén, para que sus habitantes comprendieran en viva persona el hecho del Nacimiento de
Jesús, para ello preparó una gruta con un pesebre, una mula y
un buey, sobre el pesebre instaló el altar, y él mismo oficio la ceremonia.
Convirtiéndose por ello Greccio en el primer Belén
viviente de la historia de la humanidad.
Recorrido por Greccio
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La gruta en la que se realizó el Belén, se convirtió en capilla desde la fecha de canonización de San Francisco en 1128, ésta conserva a la perfección la roca que sirvió de pesebre y de altar, contiene también algunos frescos en las paredes.
No podemos empezar el
recorrido por Greccio sin visitar el Santuario, donde residió San
Francisco de Asís. En su origen fue un pequeño convento que conserva
intacto el minúsculo dormitorio y la celdilla escavada en la roca donde dormía
el Santo.
En cuanto a la
antigua ciudad medieval, hoy se conserva parte del pavimento del castillo que
datan alrededor del siglo XI, además se conservan 3 torres de la antigua fortaleza. La Iglesia dedicada a Miguel Arcángel, patrón de
Greccio, fue construida en el siglo XIV junto a la torre del campanario.
Formada por una
sola nave, que en su origen fue parte de un castillo. En esta iglesia podemos
encontrar importantes obras de arte del siglo XV.
La
Iglesia de Santa María del Giglio, que se encuentra en la plaza de Greccio, fue construida en el
1400, y al igual que la Iglesia de San Miguel Arcángel, consta de una sola nave
y dos altares laterales con preciosas pinturas y decoraciones. Destaca la
escena de la Adoración de los Pastores del año 1600,
y la pintura de la Virgen María con el niño.
Imágenes cortesía de Andrea, Christopher John
SSF y Raffaele Birnardo.
Extraído de Wikipedia
EJEMPLO A SEGUIR
La asociación de alcaldes de Francia ha manifestado
recientemente que el belén no es compatible con la laicidad del país galo. En
Wadena, localidad norteamericana de cuatro mil habitantes situada en el estado
de Minnesota, el ayuntamiento, cediendo a las presiones de un grupo de ateos
militantes, ha decidido no poner este año el tradicional belén en el parque
público más importante de la ciudad (el Burlington Northern Park).
Como respuesta, una mujer ha instalado un enorme belén en el jardín de su casa
y ha invitado a hacer lo mismo a sus conciudadanos a través de una página de
Facebook. La respuesta de los habitantes de Wadena a esta iniciativa, tanto
católicos como protestantes, no se ha hecho esperar, y ha sido además
contundente: más de mil belenes han sido colocados en los jardines delante de
las casas. En poco tiempo, de la desilusión colectiva se ha pasado al
entusiasmo generalizado por la rotunda respuesta de la población. Una madre de
familia de Wadena, con cuatro hijos, ha dicho que este mundo nuestro dividido
tiene necesidad de Jesús; por esta razón aman la Navidad. (subrayado es mío)
En algunas ciudades las corporaciones municipales
han instalado belenes “laicos”, donde no se puede apreciar bien dónde está
situada la Sagrada Familia de Jesús, María y José, personajes fundamentales en
cualquier belén que realmente lo sea, es decir, que pretenda representar el
nacimiento de Jesucristo en Belén de Judá, hoy una ciudad palestina en
Cisjordania, a pocos kilómetros al sur de Jerusalén. Ante los intentos de
suprimir esta tradición cristiana, o de diluir su genuino significado, incluso
agnósticos bienintencionados, supervivientes de algún modo del mayo del 68, han
puesto el grito en el cielo, diciendo que el belén forma parte no sólo de la fe
cristiana, sino también de nuestra cultura.
El primer belén de la historia tiene su origen en
la experiencia vivida por san Francisco de Asís en la Navidad de 1223 en
Greccio, pequeña población encajonada en los montes de la provincia italiana de
Rieti, lugar donde el santo solía retirarse en oración a menudo. San Francisco
fundó en Greccio uno de los cuatro santuarios franciscanos enclavados en la
valle rietina, junto con los de Fonte Colombo, el de Santa María de la Foresta
y el de Poggio Bustone.
A finales de 1223, tres años antes de morir, san
Francisco se encontraba en Roma para solicitar al papa Onorio III la aprobación
de la regla de la orden franciscana, que le fue concedida el 29 de noviembre de
ese mismo año. San Francisco, que había peregrinado a Tierra Santa y había
estado en Belén, sentía una particular devoción por la fiesta de la Navidad.
San Francisco tenía en Greccio un benefactor noble, Giovanni Velita, el cual
había donado un terreno en la colina para que el santo y los frailes pudieran
establecerse allí. Escribe fray Tommaso da Celano, primer biógrafo de san
Francisco, que el santo mandó llamar a su amigo dos semanas antes de la Navidad
y le dijo: «Deseo celebrar contigo la noche de Navidad; y escucha la idea que
he tenido: en el bosque, cerca del eremitorio, hay una gruta entre las rocas;
allí prepararás un pesebre lleno de heno. Procura que haya un buey y una mula,
como en Belén. Deseo, al menos una vez, celebrar solemnemente la venida del
Hijo de Dios a esta tierra, y ver con mis ojos cuanto quiso ser pobre y
miserable, cuando nació por amor nuestro».
Giovanni Velita preparó todo según las indicaciones
que había recibido de san Francisco. Llegada la noche santa, acudieron a aquel
lugar los frailes y los habitantes de aquellos parajes con cirios y antorchas
para celebrar la fiesta de la Navidad. La Misa fue celebrada encima del
pesebre, que sirvió de altar. San Francisco, que era diácono, cantó el
Evangelio y predicó la homilía recordando el rey pobre y la humildad de Belén.
Aquella noche Greccio se convirtió en una nueva Belén.
Cuenta Tommaso da Celano que uno de los presentes
tuvo una visión: le pareció que un niño yacía exánime en el pesebre. Entonces
Francisco se acercó y lo despertó de aquella especie de sueño profundo. El
biógrafo del santo puntualiza que está visión no estaba en contraste con la
realidad, porque por los méritos de san Francisco Jesús se había despertado en
los corazones de muchos que lo habían olvidado, y su recuerdo permanecía
gravado intensamente en su memoria. Terminada aquella vigilia solemne, cada uno
volvió a su casa lleno de una alegría indescriptible. En aquel lugar donde san
Francisco recreó un ambiente propicio para un encuentro personal con el
misterio de la encarnación de Cristo, fue dedicada una iglesia en honor de san
Francisco y se construyó un altar encima del pesebre. Al artista Giotto se le
atribuye el fresco del belén de Greccio que se encuentra en la basílica
superior de Asís, pintado a finales del siglo XIII.
Cinco siglos después de esta vivencia de san
Francisco de Asís, otro gran santo italiano, Alfonso María de Ligorio, escribió
y musicó al lado de un belén en diciembre de 1754 en Nola, cerca de Nápoles, un
célebre villancico. El título original es Canzoncina a Gesù Bambino.
La primera estrofa dice así:
Tu scendi dalle stelle, o Re del Cielo,
Tu bajas
de las estrellas, oh Rey del Cielo,
e vieni in una grotta al freddo, al gelo.
y vienes a una gruta al frío, al hielo.
O Bambino mio divino,
Oh Niño mío divino,
io ti vedo qui tremar.
yo te veo aquí temblar.
O Dio beato,
Oh Dios bienaventurado,
e quanto ti costò l’avermi amato!
¡y cuanto te costó el haberme amado!
Los villancicos de la Navidad nos invitan a
preguntarnos el motivo por el que Dios se hizo hombre. La respuesta no puede
ser otra que el amor: el amor de Dios por cada uno de los hombres. Dios ama
porque es el amor en persona. No hay explicación posible al amor, sino el amor
mismo. Jesús yace en un pesebre, al lado de animales, y esta es la mejor prueba
de que Dios nos ama, sin exclusión alguna, también a los que no le aman; esta
es la grandeza del amor divino.
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| Niño que perteneció a mi tía abuela María Dominguez-1900 |
[...]
“Si tu
desnudez lloras,
dime
por qué saliste
dejando
mis entrañas
que
eran pañales firmes.
Mas ya
me estás diciendo
Mientras
lloras y ríes :
-Salgo
a buscar ingratos
pues
por ingratos vine.
de Luis de Tejeda "Al Niño Jesús" 1604-1680
Primer poeta criollo argentino.











































