domingo, 7 de enero de 2018

NAVIDAD 2017-


    NACIMIENTO HUMANO DEL SALVADOR DEL MUNDO

[...]
“Esta cuna infelice,
hijo, te pronostica
alguna tumba triste;
y siendo tan estrecha
desde agora me dice
que en las pajas te ensayas
para en la cruz bullirte.

del " Al Niño Jesús" poesía de nuestro primer poeta criollo
Luis de Tejeda- 1604-1680



Capítulo VII del libro


Creación del Pesebre por san Francisco de Asís



San Francisco pide autorización al Papa para hacer un Pesebre viviente
                                San Francisco habla al pueblo sobre el Pesebre viviente a efectuarse


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Preguntas Frecuentes
EL PRIMER PESEBRE DE LA HISTORIA Y EL
SIGNIFICADO DE SUS PARTES COMPONENTES

18 de diciembre de 2017 - El mundo entero contempla en silencio al tierno Niño de Belén, que siendo tan pequeño, es el Rey de todos y de todo.



Corría el año de 1223. La nieve cubría con su albo manto la pequeña ciudad de Greccio, en el centro-sur de Italia. Las campanas repicaban festivamente, anunciando la noche de Navidad.
Todos los habitantes, campesinos en su mayoría, se encontraban reunidos alrededor de San Francisco de Asís, quien intentaba explicarles el misterio del nacimiento del Niño Dios. Ellos escuchaban con respeto, pero...no daban muestras de haber comprendido realmente.
¿Qué hacer?
San Francisco buscó algún modo más didáctico de explicar a los iletrados aldeanos la historia de Navidad. Mandó traer una imagen del Niño Jesús, una cunita, pajas, un buey y un burro.
Los asistentes se miran entre sí, sorprendidos, pero salen a buscar todo rápidamente.
En poco tiempo, el santo compuso la escena: en el centro, la cuna con las pajas; al fondo, los dos pacíficos animales. Faltaba apenas la imagen del Niño Dios. Con gran devoción, San Francisco la tomó en los brazos, para depositarla en la cuna.
¡Se da entonces el gran prodigio!
Ante los ojos maravillados de todos, la imagen toma vida y el niño sonríe para San Francisco.
Este abraza tiernamente al Divino Infante y lo acuesta sobre las pajas de la cuna, mientras todos se arrodillan en una actitud de adoración.
El Niño Dios sonríe una vez más y bendice a aquellos campesinos allí postrados a sus pies.
Pocos instantes después, había sobre las pajas una simple imagen inanimada... pero en el alma de todos permaneció el recuerdo vivo del Niño Jesús. ¡Él les había sonreído!
A partir de entonces, el pueblo de Greccio armaba todos los años el “pesebre de San Francisco”, con la cándida esperanza de que el milagro se renovase. No fueron engañadas sus esperanzas.
Aunque la imagen no volvió a tomar vida, la Virgen María le hablaba especialmente al alma en esas ocasiones, con gracias sensibles.
¿Qué gracias? Las gracias propias a la Liturgia de Navidad.
¿Sólo para los aldeanos de Greccio? ¡No!, en todos los pesebres del mundo está presente el Niño Jesús —Con María su Madre, y San José— a la espera apenas de que nos acerquemos para, también nosotros, recibir una sonrisa y una bendición.
Es justamente por ese motivo que se esparció por todo el universo católico la costumbre de armar pesebres por ocasión de Navidad.
Haga, lector, como los habitantes de Greccio. Arrodíllese piadosamente delante del Niño Jesús en el pesebre y, por intersección de la Santísima Virgen María, pida para Ud. y para todos sus seres queridos esta sonrisa que comunica felicidad, esa bendición que trasmite paz.

Significado de las partes componentes del pesebre
EL ESTABLO: “Y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento” (Lc 2,1). Lucas nos explica que el Rey de Reyes no tuvo un espacio, un lugar para nacer. Sólo lograron acomodarse en una estancia humilde, para que el más grande de todos naciese en un pesebre, el cajón donde comen las bestias. Dios es el más grande, y nos enseña que debemos ser muy pequeños.
EL HERMANO BURRO Y EL HERMANO BUEY: “El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor” (Isaías 1, 3). Isaías usa una figura que años más tarde se volvería realidad. Estos dos animales participan en el Nacimiento. El burro está siempre disponible y cabizbajo ante la voluntad de su señor. Es muy servicial. El buey es fuerte: empuja el arado y prepara la tierra para cosechar buenos frutos. Estas virtudes, por sí, son un gran ejemplo.
EL ÁNGEL: Son los mensajeros de Dios. Por el ángel Gabriel llegó la Anunciación. Fue un ángel quien se le apareció a José para aceptar a María como esposa, huir y regresar de Egipto. Fueron muy importantes en esta misión y nos recuerdan que Dios siempre tiene un mensaje para nosotros.
LOS PASTORES: Personas sencillísimas y humildes. Fueron los primeros en recibir la buena noticia, mostrándonos que son los pobres los preferidos por el Señor.
LOS TRES REYES (LOS SABIOS DE ORIENTE): No fueron reyes de algún pueblo o nación. Ese nombre se los dio la tradición. En la Biblia se les llama magos. Representan a los pueblos y razas del mundo, que vienen a adorar. Ofrecieron Incienso para un Dios, Oro para un Rey y Mirra para un hombre.
LA ESTRELLA (QUE NO ES DE 5 NI 6 PUNTAS): Guió a los magos en su andar, fue la luz que los llevó al encuentro con Dios a través de las oscuridad. De forma similar, Cristo nos lleva al Padre.
EL SEÑOR SAN JOSÉ: Padre fiel y creyente. El protector de Cristo en sus primeros años de vida. Tuvo un corazón amoroso y lleno de fe para aceptar lo que Dios le pidió.
LA VIRGEN MARÍA: La Madre del Señor, la que lo cuidó y lo acompañó hasta el final. Es símbolo del puro amor maternal y de un servicio sin obstáculos, sin objeciones.
JESÚS NUESTRO SEÑOR: Es el “Dios Con Nosotros”, el amor que el Señor tiene por la humanidad al venir a salvarla del pecado. Es la figura tierna y central del nacimiento. Nos muestra como Dios, en medio de su potencia y magnitud, se nos presenta de manera sencilla, en la figura de un frágil niño.
Articulo tomado de: †Crux-Et-Gladius
Extraído de Católicos Alerta-Actualización 18.12.2017
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ITALIA - UMBRÍA 




UMBRIA - GRECCIO



Greccio en Italia, el primer Belén del mundo



Greccio es una pequeña localidad de la región de Lazio, Italia, se encuentra a 90 km de Roma y a 15 km de Rieti, provincia a la que pertenece.
Greccio está ubicado exactamente en la pendiente del Monte Lacerone,hallándose en un entorno maravillo entre bosques de encinas y robles, un parque natural que propicia en todo su conjunto un ambiente místico y de recogimiento.
Pero Greccio pasaría desapercibida en el mapa de Italia, si no fuera por un acontecimiento único, como es la representación del primer Belén de la historia. Esta representación fue llevada a cabo nada menos, que por el gran Santo San Francisco de Asís. Este hecho excepcional, ha motivado que hoy en día Greccio haya alcanzado renombre internacional y es conocida en todo el mundo.

Historia de Greccio en Italia
GRECCIO- PLAZA - Iglesia Sta. María del Giglio año 1400
Greccio fue fundada por una familia de origen griego, de ahí deriva su nombre. Las referencias históricas de Greccio la tenemos en los siglos X y XI, en las que se hace referencia a la ciudad como un conjunto amurallada con castillo y torres.
No tendría más relevancia esta localidad si no es porque fue el lugar que escogió el Santo Francisco de Asís para retirarse a la oración y meditación.
Además en diciembre 1223 San Francisco quiso convertir Greccio en la nueva Belén, para que sus habitantes comprendieran en viva persona el hecho del Nacimiento de Jesús, para ello preparó una gruta con un pesebre, una mula y un buey, sobre el pesebre instaló el altar, y él mismo oficio la ceremonia. Convirtiéndose por ello Greccio en el primer Belén viviente de la historia de la humanidad.
Recorrido por Greccio

La gruta en la que se realizó el Belén, se convirtió en capilla desde la fecha de canonización de San Francisco en 1128, ésta conserva a la perfección la roca que sirvió de pesebre y de altar, contiene también algunos frescos en las paredes.

No podemos empezar el recorrido por Greccio sin visitar el Santuario, donde residió San Francisco de Asís. En su origen fue un pequeño convento que conserva intacto el minúsculo dormitorio y la celdilla escavada en la roca donde dormía el Santo.

Lugares de interés en Greccio
Pesebre antiguo tallado en la roca.
En cuanto a la antigua ciudad medieval, hoy se conserva parte del pavimento del castillo que datan alrededor del siglo XI, además se conservan 3 torres de la antigua fortaleza. La Iglesia dedicada a Miguel Arcángel, patrón de Greccio, fue construida en el siglo XIV junto a la torre del campanario.
Formada por una sola nave, que en su origen fue parte de un castillo. En esta iglesia podemos encontrar importantes obras de arte del siglo XV.

La Iglesia de Santa María del Giglio, que se encuentra en la plaza de Greccio, fue construida en el 1400, y al igual que la Iglesia de San Miguel Arcángel, consta de una sola nave y dos altares laterales con preciosas pinturas y decoraciones. Destaca la escena de la Adoración de los Pastores del año 1600, y la pintura de la Virgen María con el niño.

Imágenes cortesía de Andrea, Christopher John SSF y Raffaele Birnardo.
Extraído de Wikipedia



EJEMPLO A SEGUIR
La asociación de alcaldes de Francia ha manifestado recientemente que el belén no es compatible con la laicidad del país galo. En Wadena, localidad norteamericana de cuatro mil habitantes situada en el estado de Minnesota, el ayuntamiento, cediendo a las presiones de un grupo de ateos militantes, ha decidido no poner este año el tradicional belén en el parque público más importante de la ciudad (el Burlington Northern Park). Como respuesta, una mujer ha instalado un enorme belén en el jardín de su casa y ha invitado a hacer lo mismo a sus conciudadanos a través de una página de Facebook. La respuesta de los habitantes de Wadena a esta iniciativa, tanto católicos como protestantes, no se ha hecho esperar, y ha sido además contundente: más de mil belenes han sido colocados en los jardines delante de las casas. En poco tiempo, de la desilusión colectiva se ha pasado al entusiasmo generalizado por la rotunda respuesta de la población. Una madre de familia de Wadena, con cuatro hijos, ha dicho que este mundo nuestro dividido tiene necesidad de Jesús; por esta razón aman la Navidad (subrayado es mío)
En algunas ciudades las corporaciones municipales han instalado belenes “laicos”, donde no se puede apreciar bien dónde está situada la Sagrada Familia de Jesús, María y José, personajes fundamentales en cualquier belén que realmente lo sea, es decir, que pretenda representar el nacimiento de Jesucristo en Belén de Judá, hoy una ciudad palestina en Cisjordania, a pocos kilómetros al sur de Jerusalén. Ante los intentos de suprimir esta tradición cristiana, o de diluir su genuino significado, incluso agnósticos bienintencionados, supervivientes de algún modo del mayo del 68, han puesto el grito en el cielo, diciendo que el belén forma parte no sólo de la fe cristiana, sino también de nuestra cultura.
El primer belén de la historia tiene su origen en la experiencia vivida por san Francisco de Asís en la Navidad de 1223 en Greccio, pequeña población encajonada en los montes de la provincia italiana de Rieti, lugar donde el santo solía retirarse en oración a menudo. San Francisco fundó en Greccio uno de los cuatro santuarios franciscanos enclavados en la valle rietina, junto con los de Fonte Colombo, el de Santa María de la Foresta y el de Poggio Bustone.
A finales de 1223, tres años antes de morir, san Francisco se encontraba en Roma para solicitar al papa Onorio III la aprobación de la regla de la orden franciscana, que le fue concedida el 29 de noviembre de ese mismo año. San Francisco, que había peregrinado a Tierra Santa y había estado en Belén, sentía una particular devoción por la fiesta de la Navidad. San Francisco tenía en Greccio un benefactor noble, Giovanni Velita, el cual había donado un terreno en la colina para que el santo y los frailes pudieran establecerse allí. Escribe fray Tommaso da Celano, primer biógrafo de san Francisco, que el santo mandó llamar a su amigo dos semanas antes de la Navidad y le dijo: «Deseo celebrar contigo la noche de Navidad; y escucha la idea que he tenido: en el bosque, cerca del eremitorio, hay una gruta entre las rocas; allí prepararás un pesebre lleno de heno. Procura que haya un buey y una mula, como en Belén. Deseo, al menos una vez, celebrar solemnemente la venida del Hijo de Dios a esta tierra, y ver con mis ojos cuanto quiso ser pobre y miserable, cuando nació por amor nuestro».
Giovanni Velita preparó todo según las indicaciones que había recibido de san Francisco. Llegada la noche santa, acudieron a aquel lugar los frailes y los habitantes de aquellos parajes con cirios y antorchas para celebrar la fiesta de la Navidad. La Misa fue celebrada encima del pesebre, que sirvió de altar. San Francisco, que era diácono, cantó el Evangelio y predicó la homilía recordando el rey pobre y la humildad de Belén. Aquella noche Greccio se convirtió en una nueva Belén.
Cuenta Tommaso da Celano que uno de los presentes tuvo una visión: le pareció que un niño yacía exánime en el pesebre. Entonces Francisco se acercó y lo despertó de aquella especie de sueño profundo. El biógrafo del santo puntualiza que está visión no estaba en contraste con la realidad, porque por los méritos de san Francisco Jesús se había despertado en los corazones de muchos que lo habían olvidado, y su recuerdo permanecía gravado intensamente en su memoria. Terminada aquella vigilia solemne, cada uno volvió a su casa lleno de una alegría indescriptible. En aquel lugar donde san Francisco recreó un ambiente propicio para un encuentro personal con el misterio de la encarnación de Cristo, fue dedicada una iglesia en honor de san Francisco y se construyó un altar encima del pesebre. Al artista Giotto se le atribuye el fresco del belén de Greccio que se encuentra en la basílica superior de Asís, pintado a finales del siglo XIII.
Cinco siglos después de esta vivencia de san Francisco de Asís, otro gran santo italiano, Alfonso María de Ligorio, escribió y musicó al lado de un belén en diciembre de 1754 en Nola, cerca de Nápoles, un célebre villancico. El título original es Canzoncina a Gesù Bambino. La primera estrofa dice así:
Tu scendi dalle stelle, o Re del Cielo,                      Tu bajas de las estrellas, oh Rey del Cielo,
e vieni in una grotta al freddo, al gelo.                     y vienes a una gruta al frío, al hielo.
O Bambino mio divino,                                             Oh Niño mío divino,
io ti vedo qui tremar.                                                yo te veo aquí temblar.
O Dio beato,                                                             Oh Dios bienaventurado,
e quanto ti costò l’avermi amato!                             ¡y cuanto te costó el haberme amado!

Los villancicos de la Navidad nos invitan a preguntarnos el motivo por el que Dios se hizo hombre. La respuesta no puede ser otra que el amor: el amor de Dios por cada uno de los hombres. Dios ama porque es el amor en persona. No hay explicación posible al amor, sino el amor mismo. Jesús yace en un pesebre, al lado de animales, y esta es la mejor prueba de que Dios nos ama, sin exclusión alguna, también a los que no le aman; esta es la grandeza del amor divino.

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Niño que perteneció a mi tía abuela María Dominguez-1900

[...] 
“Si tu desnudez lloras,
dime por qué saliste
dejando mis entrañas
que eran pañales firmes.

Mas ya me estás diciendo
Mientras lloras y ríes :
-Salgo a buscar ingratos
pues por ingratos vine.

de Luis de Tejeda "Al Niño Jesús" 1604-1680
 Primer poeta criollo argentino.