JESÚS NACE EN BELÉN

NAVIDAD EN LA CÓRDOBA DE ANTAÑO
Córdoba, comola Roma , era el centro del
catolicismo argentino, ofrecía una vida religiosa intensísima.
PRESENCIA DEL NIÑO DIOS EN CÓRDOBA.
CÓMO SE INSTALA EL NIÑO DIOS ENTRE LOS POBRES DE CÓRDOBA.
5º) - El Santo
Niño Jesús o Santo Niño Milagroso en
el Monasterio de Santa Catalina- Hermanas Domínicas- Córdoba. No se sabe
precisamente el año en que fue encontrada la imagen del Niño Jesús que se
venera en el Monasterio de Santa Catalina. Se cree que es posterior al año
1826, en que tomó el santo hábito, el 6 de junio, en dicho Monasterio, Ana
Josefa Pinto, hija de Nicolás Pinto y de Norberta Ramallo, pues siendo ya
religiosa, se la envió a ella su hermana, Mercedes Pinto, y desde ese tiempo se
ha conservado con gran veneración en el Monasterio.
Esta imagen ha sido venerada desde entonces; tenía su Oratorio, al costado de la Iglesia de las Catalinas y era visitado constantemente, diariamente por innumerables devotos, hasta que nos cerraron su puerta.
(El barrio de su colegio era el Abrojal, más tarde llamado Güemes)

NAVIDAD EN LA CÓRDOBA DE ANTAÑO
NAVIDAD EN
CÓRDOBA
Córdoba, como
Uno de los aspectos
salientes de la modalidad religiosa lugareña, se expresaba en la celebración de
la espera del Mesías, el Adviento, la Nochebuena y la Natividad del Señor. La preparación
espiritual de la misma se iniciaba durante el tiempo de Adviento; las almas, los
ojos y los corazones vivían anhelantes, pendientes del gran suceso, para ello,
todos, hombres y mujeres, grandes y chicos, haciendo “los pañales para el Niño
Dios, que debía venir desnudito y pobre”; esto consistía en una infinita
variedad de pequeños sacrificios, amén de los ayunos prescriptos, como el de
privarse de la primera breva madurada indefectiblemente el día de San Andrés,
del dulce casero, “el arrope”, del dulce de chañar, o de piquillín, preparado
para el día de Ánimas o de todos los Santos; del mate acompañado de las
infaltables “morenitas”, de los churros calientes con espeso chocolate, de las calientes
áncuas, y de tantas otras tentaciones a la gula de los fieles.
Así, con esta disposición del alma y
preparación del cuerpo en el sacrificio callado, silencioso, ofrecido al “Niño
desnudito”, se iniciaba la
Novena del Niño Dios, que en todas partes se reza con
solemnidad.
En la Nochebuena , la Misa del Gallo reunía extraordinario número de
fieles devotos, sobretodo de los barrios pobres.
Aparte de los clásicos pesebres levantados en
el interior de todos los templos, iglesias y capillas, se cintaban los armados
en las casas de familia, que rivalizaban, en la esplendidez de los mismos.
Quedan grabados en el recuerdo una gran cantidad que en el tiempo viejo
levantaba la piedad de las familias: citaremos algunos: el de la familia de D.
Eusebio De Anquín, en Ayacucho y San Juan; el de Doña Marcelina Peña, en
Ayacucho al 369; en la primera cuadra de Tucumán, la familia Carrizo realizaba
toda la Novena
y al final obsequiaban a los visitantes con colaciones, alfeñiques, empanadas,
dulces y corderitos. El de Clementina del Corro y su hermana doña Pastora. Muy
notables los levantados por la piedad
fervorosa de los Ortiz Funes; de la sta. Zebina del Carmen Funes, en Ramón
Ocampo al 624, San Vicente. Notable fue el levantado por D. Manuel Berggiovane,
en San Jerónimo al 2300, en San Vicente. El de la flia. Amaya en Famatina,
barrio San Martín. El de los Olmedo en calle Artigas.
A todos ellos asistían los fieles devotos,
amigos y vecinos; durante toda la
Novena , Navidad y tiempo de Epifanía, se organizaban entre
los niños asistentes, recitados y concursos de “lobitas” (loas, villancicos),.
Sin olvidar los armados en las Iglesias de
San José de Alto Alberdi, todo mecánico, accionado con un mecanismo de
relojería y a motor, con figuras movibles, hermoso molino de viento iluminado;
el que levantaban los PP. Salesianos en María Auxiliadora; el espléndido del
Colegio Robles, mecánico, hermosos, levantado por la piedad de los PP.
Jesuitas, montado en un gran escenario con un telón de fondo incrustado de
estrellas, la luna y las nubes desplegadas en el claro cielo de una noche
serena… Reunían todos inmensa cantidad
de fieles de todos los lugares de la ciudad, desfilando ininterrumpidamente
desde la Nochebuena
hasta la Noche
de Reyes.
En la víspera de Navidad, la Nochebuena , solían
salir en procesión por las calles del barrio recorriéndolas entre cánticos,
rezos, oraciones y golpes de tambor para retornar al pesebre donde continuaba
la velación toda la noche. Se recitaba la hermosa paráfrasis del Ave María, de
Rosete, el contemporáneo de Lope de Vega.
El día de Navidad, el jefe de familia, a las
siete de la mañana, reunía a toda su familia, para el rezo del Rosario.
En esta noche de turrones, de mazapanes y de
pan dulce, todo hablaba de Cristo, del Niño Dios.
Extraído de “La Navidad en Córdoba” escrito por Julio Viggiano Essain, quien fuera investigador y Musicólogo del Instituto de Arqueología, Lingüística y Folklore “Dr. Pablo Cabrera” de la UNC-Argentina . )
Y para terminar: la historia de los Pesebres: por el año 1223, San
Francisco de Asís, tuvo la feliz inspiración de trasladarse con sus monjes
compañeros a un bosque cercano para celebrar en ese año, en una forma nueva, la Natividad del Señor. En
el hueco de una roca estaba la ermita
donde San Francisco colocó el Pesebre lleno de heno. Se trata de la ermita de
Greccio que después se generalizó por todo el mundo, copiado por los hermosos y
monumentales pesebres accionados por artefactos eléctricos, por los modestos
pesebres parroquiales o por los minúsculos pesebres de los niños.
En aquella Nochebuena de 1223 llegaron a la gruta: San Francisco, sus
Monjes, los Hermanos Menores y muchos vecinos a la luz de los cirios
encendidos. El altar fue el propio pesebre, y como en Belén, testigos mudos, el
buey y el asno.
PRESENCIA DEL NIÑO DIOS EN CÓRDOBA.
CÓMO SE INSTALA EL NIÑO DIOS ENTRE LOS POBRES DE CÓRDOBA.
Hubo un constante impulso de las vocaciones religiosas
durante los años del Obispado de Monseñor Toro y se instalaron varias
instituciones católicas de enseñanza.
Sobre el Padre Juan B. Cherta
se ha dicho: “quien tuviera que imaginarlo en la apoteosis de su gloria,
lo representaría en un éxtasis afectuoso en medio de un grupo simbólico de
figuras de Jesús Niño en diversas faces de su infancia. El Divino Niño de Belén
era una de sus devociones predilectas y esto puede darnos una idea de la
semblanza de su espíritu”
1º) Colegio del Niño Dios- La
Divina Providencia le deparó en Mons. de La Lastra un bienhechor que le donó un
lote de terreno con las paredes ruinosas de una capilla y en la Sra. María
Luque de Gastañaga una auxiliar generosa que le ayudara como otros muchos a
levantar la capilla y el Colegio del Niño Dios, que atendido por almas abnegadas y
heroicas llegó a cobijar a 300 y más niñas pobres. Se fundó el 12 de marzo de
1894. Estaba destinado única y exclusivamente a la educación gratuita de niñas
de la clase obrera. Como entonces
escaseaban las escuelas del Estado llegó a tener entre 350 a 400 alumnas, más
adelante no bajaban de 150. La instrucción que recibían era la oficial y hasta cuarto grado; es decir el 1º grado
inferior y superior; 2º inferior y superior; 3º y 4º grados ; se las instruyó
también en los quehaceres domésticos y en Corte y Confección, dándoseles la
tela para confeccionar sus propias ropas. Las niñas que acudían eran de la clase pobre, harapientas y
descalzas, lo mismo las chicas que las mocetonas, pues para instruirlas en la
religión, enseñarlas a oír misa, prepararlas para la confesión y comunión, no
se miraba la edad. En 1924 gozó del Gobierno Provincial de una subvención de
100 pesos (menos durante un breve tiempo en que se le daba 300).
Se fundó el 12 de
marzo de 1894. En la inauguración figuraban la Srta. Clementina Ortiz (directora, maestra normal nacional); la
Sta. María Domínguez (maestra);
Srta. Rosario Chandía (maestra
normal nacional), como una o dos auxiliares más. Funcionaba en un caserón
antiguo que el Gobierno prestó, situado entonces en la saliente que forma la
Av. Argentina (hoy Bvd. San Juan) al terminar en la plaza Vélez Sársfield; el que ocupó
hasta la terminación del edificio que estaba en construcción. El P. Cherta fue
comprando, de a poco, con donaciones recibidas más terrenos, hacia la calle
Belgrano. El primer lote lo compró con una donación en metálico que le hizo Da.
Margarita Luque de Gastañaga; esta dama colaboraba con $ 200.- por mes. El Sr. Ceferino
de La Lastra, fue uno de los protectores del Colegio y dio al P. Cherta una casita
para su sostenimiento, la que sirvió para ampliar el colegio.
Otra forma de ayuda recibida fue la apertura de un bazar
con cuyo producto se pagaba semanalmente a los obreros.
A raíz de tanta pobreza las maestras auxiliares recibían
sólo $ 10.- A la Directora y a los dos profesores apenas la comida.
Se llevó al alumnado a oír misa en la Compañía de Jesús,
uniformadas. La gente lo llamó Colegio de
las descalzas porque, en casi su totalidad iban así, hasta a clase. Una
anécdota: el Sr David Carreras, persona
rica y caritativa, pregunta porqué las niñas andaban descalzas; "por la
sencilla razón de que no tienen calzado” Pocos días después el Colegio recibió
un fardo de 200 pares de zapatos y varias piezas de género, para confeccionar
vestidos.
Mientras vivió el P. Cherta, no se pidió subvención al Gobierno
pues sostenía el Colegio (y la Capilla) con las limosnas que sus amigos le
ofrecían.
Pocas empresas han luchado con tantas dificultades como
el Colegio del Niño Dios. El balance de esta obra arroja estos datos:
1º) Pobreza y categoría humilde de las niñas del Colegio.
2º) Abnegación sublime de las maestras y educadoras.
3º) Estrechez y deficiencias en el local llamado a ser
Colegio.
4º) Paulatino desamparo de las familias o abandono de una
institución tan de caridad cristiana y fructuosa.
5º) Singular protección del cielo. En sus 46 años de
existencia y la visible Providencia de Dios en esos momentos en que el laicismo
de los gobiernos hostilizaba ya a los centros de educación cristiana.
Extraído
de “Acción de los jesuitas en Córdoba. “Su obra educativa” por Joaquín Gracia
S.J.
En
1945 las hermanas Religiosas de María Inmaculada en América, se hacen cargo del
Colegio. calle Derqui 368- Córdoba
2º) Capilla
del Niño Dios
En 1901 se terminó e inauguró la capillita. El altar
mayor lo compró el P. Cherta, en Santa Fe, por $40,- Provenía de la antigua
Compañía de esa provincia.
| Comienza la demolición en mayo 1954 |
3º) Otro
Colegio llamado también del Niño Dios, situado en calle Santa
Rosa entre San Martín y Rivera Indarte, llegó a tener hasta 200 niñas; éste
resistió menos los embates de la lucha y desapareció años antes.
Datos:
“Reseña Histórica de la Casa Noviciado de la Compañía de Jesús en Córdoba” por el Sebastián Raggi-1937
4º)
Quinta del Niño Dios- en Carlos Paz. En
el año 1906 los Padres Jesuitas toman posesión de la estancia La Quinta, donada
por la señora Eugenia Gastiñaga a la Compañía de Jesús. El Padre Cherta le da
el nombre de Quinta del Niño Dios,
cuyo nombre conserva hasta hoy. El lugar fue utilizado como casa de retiros espirituales,
evangelización, estudios y hasta construyeron un tajamar para regar sus
producciones frutícolas.
El Padre Juan B. Cherta
Nació en Burriana de Valencia,
en España el 15 de abril de 1845, e ingresó en la Compañía el 23 de octubre de
1865. Ordenado sacerdote el 22.7.1877, vino a América en 1878 y de los 42 años
que estuvo en la Argentina, 22 los pasó en Buenos Aires y los otros 20 en
Córdoba, dedicado a los ministerios apostólicos, con los cargos de Maestro de Novicios y Superior
de la Casa de la Compañía. Es trasladado a Buenos Aires en febrero de 1902,
nombrado Rector del Colegio del Salvador, Avenida Callao. Falleció el 6 de
noviembre de 1920, en Buenos Aires.
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| SANTO NIÑO MILAGROSO ROGAD POR NOSOTROS |
María Dominguez López- una de las maestras fundadoras.
Córdoba - Los Principios, 11 de abril de 1923
Señorita María Domínguez.-
Ha fallecido ayer víctima de una penosa dolencia, la señorita María Domínguez, antigua y prestigiosa educadora que consagró la inteligencia y sus dotes a la enseñanza particular de los institutos religiosos.
El Colegio del Niño Dios, benemérito instituto que presta incalculables beneficios morales y educativos a las hijas de obreros del barrio que forma el Pueblo Güemes y sus adyacencias, la contó desde el primer día como una de sus primeras profesoras, contribuyendo a formar el establecimiento que se fundara gracias al entusiasmo del Padre Cherta, de inolvidable memoria.
Modesta, con aquella modestia evangélica de las almas elegidas, trasuntando en todas sus manifestaciones la virtud, la abnegación, la nobleza de espíritu y la dedicación a la obra que había conseguido atraer su temperamento.
Hija de un hogar espectable, estaba vinculada por parentesco al abolengo cordobés, y no obstante su alejamiento de toda actividad social, contaba de sinceros cariños.
Pero donde se le guardaba un afecto, que ahora después de su muerte ha de agrandar el recuerdo, era en el barrio de su colegio, al que prodigó tantos bienes.
El sepelio de sus restos se realizará hoy en el Cementerio San Jerónimo, a las 16.00 horas.
María Dominguez era hija del Dr.Arturo Dominguez Sienra, uruguayo y de Ramona López Hernández Trejo, santiagueña.
Nació en el pueblo de Loreto, Santiago del Estero. Luego de la inundación y desaparición del mismo la familia se fue a vivir a Buenos Aires y años más tarde se trasladaron a Córdoba. Formó parte del grupo de damas dedicadas a la vida de caridad con indeclinable abnegación.
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| María Domínguez, a los 12 o 13 años, de luto por su madre |
Extraigo un trozo de una carta enviada por un sobrino de María, a sus hermanas, evocando el pasado: estaba haciendo tiempo para tomar un ómnibus en la Vieja Terminal, Av. Vélez Sársfield.
(...) Durante la madrugada recorrí un sector de la ciudad. Anduve por el histórico Abrojal en los alrededores de la cañada. Me senté en los brocales o parapetos y comencé a recordar las épocas de la niñez. Tenía por delante -a la distancia- envuelta en las sombras, la Escuelita del Niño Dios; y a mis espaldas la barranca de aquel barrio que fue por tantos y largos años, el centro del malevaje con tradición indígena.. En ese silencio, y en esa oscuridad alumbrada por relámpagos, me pareció escuchar el tambor de los candomberos. (...) Al pasar por la Escuelita del Niño Dios, me detuve delante de su Iglesia: miré al Niño Jesús que preside la portada, y resucité mil detalles que se presentan en el recuerdo, como humo de chimeneas muy altas y lejanas. Luego giré hacia la casa: y examiné las ventanitas de aquellas celdas sobrias, donde descansaban aquellos obreros tan trabajadores de la Gloria de Dios: Rosarito, Nila y María. Dos de ellas acá todavía, esperando y creyendo...y una ya, viajera en la eternidad. Dicen que María Domínguez murió cantando...que "al cielo quiero ir...". (23 enero 1953) (extraído de carta de Arturo Cabrera Domínguez)
| La Capilla y el Colegio del Niño Dios, sobre Bvd. San Juan y Belgrano. |
“
AL NIÑO
JESUS “
Belén
portal dichoso,
Casa de
pan, que ciñes
Aquel
cándido trigo
Nacido
en tierra virgen,
Deja
que a tus umbrales
No
palacios sublimes,
No
edificios soberbios
De
Babilonia envidia.
Deja
que tu pesebre
Sellos
mis labios frisen,
Fuentes
mis ojos rieguen,
ojos el
alma mire.
En tu
inmensa estrechura
Lo
grande miro humilde,
Lo
incircunscrito breve,
Postrado
lo terrible.
Quien
es de tierra y cielo
Compasador
Euclides
A una
cuna de paja
Se
proporciona y mide.
El
calor se le niega,
La
nieve le corrige,
Y a
quien da nieve y lana
No hay
pañal que lo abrigue.
¡Oh,
cómo está la Madre
agradeciendo
humilde
el
abrigo a las bestias
que el
hombre le prohibe!
Mece la
jumentilla
Los
pajizos cojines
Y el
buey, con tardo aliento,
De
brasero le sirve.
Llorad,
ojos, un rato,
Que
cuando el hombre aflige
A Dios,
de rudas bestias
Asistir
se permite.
Aquella
bella Aurora
Por
quien los campos ríen
De la
eterna y triunfante
Jerusalén
insigne
Llora
sobre las pajas
Y en
sus hilos humildes,
Torzales
de oro, ensarta
Aljófares
sutiles.
¡Y así
le dice al Niño?
“Esta
cuna infelice,
hijo,
te pronostica
alguna
tumba triste;
y
siendo tan estrecha
desde
agora me dice
que en
las pajas te ensayas
para en
la cruz bullirte.
Sus
agudas aristas
Manos y
pies te afligen
Y los
tres pronostican
De
acero agudos linces.
Las que
tus tiernas sienes
Punzan
sobre sutiles
Hebras,
de tu cabeza
La
corona me dicen.
Al
vestido encarnado
Que de
mi tela hiciste,
Raro y
triste y pajizo
De
entretela te sirve”.
Entre
pucheros tiernos
Ya llora,
ya se ríe
El Niño
con la Madre,
Y ella,
llorando, dice :
“Si tu
desnudez lloras,
dime
por qué saliste
dejando
mis entrañas
que
eran pañales firmes.
Mas ya
me estás diciendo
Mientras
lloras y ríes :
-Salgo
a buscar ingratos
pues
por ingratos vine.
No
llores, pues, bien mío,
Si a
tanto te atreviste
Que a
tu Padre dejaste
Y a tu
Madre despide
de LUIS DE TEJEDA – 1604.1680
Primer poeta criollo




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